Sisiko era una mujer muy buena muy buena. Ayudaba a todo el mundo. Nunca tenia un no por respuesta.
La mayoría de las veces, antes de que se lo pidieran ella solucionaba los problemas de los demás. Era muy educada y nunca jamás llamaba la atención. Tanto es así, que la gente la empezó a llamar la mujer invisible. Era tan buena, tan buena que no le importó, y poco a poco a todo el mundo se le olvidó su nombre.
Un día, en una asamblea vecinal, levantó la mano. Toda la aldea allí congregada se quedó atónita, "La mujer invisible" iba a dar su opinión. Ella con una voz suave, temblorosa y casi inaudible les informó a todos de la merienda que había preparado para después de la asamblea. Toda la sala suspiró aliviada, las cosas no habían cambiado, todo estaba en su sitio.
24 noviembre 2014
La mujer invisible
Publicado por
ImasDmasM
en
11:48


Enviar por correo electrónico
Escribe un blog
Compartir en X
Compartir con Facebook
Compartir en Pinterest
Etiquetas:
autoconciencia
,
autocuidado
,
Autoestima
,
Cuerpo
,
Exigencia cero
,
feminismo
,
Relato
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
bonita historia y muy cierta, a veces si eres bueno no te tienen en cuenta, besssss aun yo no soy asi soy cañera
ResponderEliminar